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miércoles, 26 de abril de 2017

La globalizacion de la miseria: ¿la tarta de la riqueza va a mas o a menos? El fin de la paradoja malthusiana

Cada vez observo un mayor interes entre los analistas por los aspectos económicos derivados de la demografía. Sin embargo es normal que esto suceda actualmente . Lo que no ha sido normal es que en los últimos 50 años dichos aspectos hayan sido ignorados en los estudios económicos, simplemente malinterpretados o dejados como tema marginal para eruditos o gurus.

La concepcion contemporánea de la demografía ha sido siempre positiva, o lo que es lo mismo, siempre se pensaba que la demografía solo podía generar riesgos por su expansividad nunca por su retraimiento. Así fue desde Malthus en el siglo XIX. 

Malthus defendia que los incrementos demográficos eran geómetricos y los industriales-agrícolas aritmeticos con productividades marginales decrecientes. Ese decalaje entre poblacion y produccion es lo que daria lugar a conflictos por los recursos guerras y hambrunas si no se le ponia remedio. Sus teorías fueron un pilar para todas las ideologías de la lucha por la vida (struggle of life) del S.XX incluyendo el socialismo y el fascismo. Se le llamo el Darwin de la Ciencias Sociales.

La II Guerra Mundial  puso fin a los dictados fatalistas del malthusianismo asi como mejoro en los sistemas de postguerra el reparto de la riqueza por miedo al comunismo, cuya raiz, fue la causa de las guerras anteriores. Los incrementos de productividad no fueron aritméticos, como la teoría predecía. Se sufrían "saltos cuantitativos" de producción por cambios cualitativos derivados de aplicaciones de  avances en áreas como la química , la física o la ingeniería tanto a la agricultura como a la industria. Esto rompía con la regla de los rendimientos marginales decrecientes en la productividad y, por consiguiente, convertia el fatalismo malthusiano en lo que podría denominarse la paradoja malthusiana (se crece en población y se incrementa el nivel de vida media de la misma).

De esto se deriva que Malthus elaboró su teoría bajo dos supuestos principales:

- El estancamiento tecnológico que permita la aplicacion del principio de los rendimientos marginales decrecientes a mayor mano de obra utilizada

- Las poblaciones se consideran en el umbral de la supervivencia , tienen demandas de bienes básicos. No considera los efectos del crecimiento económico y las socialización de la economía de consumo

Ni que decir tiene esto no invalida la teoría, sino que la hace cierta para una realidad concreta en que sus hipótesis de partida sean aplicables o haya alguna nueva adicional que lo haga plausible.

En los años 70, 80 e incluso 90 la gran preocupacion de los estudiosos de moda en la economía o la ecología, a pesar de estar en vigor la paradoja malthusiana, era la superpoblación. Esto conectaba con las demografías en desarrollo de Africa, America del Sur y Asia pero ya no lo hacía con la de la mayor parte de Europa y America del Norte. Se defendia sin embargo en estas partes del globo las politicas antinatalistas basándose en la concepción de la aldea global, de que la disminución de unas  junto con el mantenimiento en otras poblaciones de Asia y Africa podría dar lugar a un equilibrio ecológico y económico en el planeta que evitara un colapso malthusiano, todo ellos sin tener en cuenta diferencias sociales, políticas, culturales y económicas.

Esta corriente de pensamiento global dio lugar a un fenómeno que tiene mucha relacion con la crisis demográfica: la liberalizacion y globalizacion la economía. En estas cuatro decadas y especialmente esta última del S.XXI, esta "mundialización"  ha acabado con los oasis de la clase media en Occidente y una reduccion de su renta per cápita. Esta disminucion por contra se ha visto acompañada de un acumulacion de capital cada vez mas grande por parte de empresas y por ende unos pocos  propietarios del capital. La reaccion de la clase media ha sido la defender, a pesar de las decisiones macro, su nivel de vida y esto solo podía hacerse de dos formas:

- Disminuyendo los elementos de la unidad familiar lo que diluye la perdida de poder adquisitivo o lo que es lo mismo tener menos hijos (o no tenerlos).

- Mantener su nivel de gasto o incrementos por efectos emulacion del lujo a base de hipotecar el futuro de las nuevas generaciones lo que se consigue a traves de endeudarse por encima del crecimiento de su renta.

Estos dos hechos junto al incremento de la esperanza de vida por las mejores condiciones sanitarias en general, han dado lugar a la inversión de las piramides de población en todo el mundo y a un cambio cualitativo en las economías de consumo, que esta aún por hacerse maduro, y que tendra unas repercusiones excepcionales en las demandas de alimentos, bienes y servicios en el futuro.
El efecto moral multiplicador de todas estas consecuencias, el efecto de emulacion de la riqueza , auspiciada por el marketing , los medios y la publicidad con la ostentacion del lujo y el ocio ha sido la puntilla sobre la demografia de los llamados paises desarrollados.

Aunque no se cumplen los supuestos malthusianos a nivel global la demanda de alimentos aumenta hasta la llegada a la clase media alta asi puede suceder  que a niveles locales en Asia , Africa y America del Sur, la presion sobre bienes de primera necesidad puede ser muy alta. Sin embargo esto tambien depende de los niveles de reparto de riqueza y la globalizacion no ayuda a que suceda. Por contra en los viejos mundos, nunca mejor, dicho, la demanda cae por demografia  junto con las rentas medias via globalizacion que ya han caido. La demanda mundial , principalmente de productos manufacturados medios y vivienda ,que producen empleo,  por tanto se ralentizara de manera dramática en el futuro a lo que debemos sumar la robotizacion , menor empleo global y mayor acumulacion de capital si no se pone freno a esta tendencia. Todo esto añadiendo la presion a los alimentos incluso en los paises ancianos que mantienen niveles altos de poblacion pero ratios de ancianidad altisimos. Asi la espiral sera cada vez mayor produccion de lujo, mayor presion alimentaria, robotizacion , menos empleo, menores rentas medias , menos impuestos recaudados , menos poblacion y mas pobreza general.  En un plazo de menos de 20 años habra graves dificultades por los países desarrollados de mantener, no solo su estados de bienestar ,si no sus propias economías tal y como se conocen actualmente.

La tarta podemos concluir parece que tiende a disminuir para la mayoria. No puede ser de otra manera salvo se de un fenómeno de redistribución de la riqueza en las zonas mundiales que han recibido la industria deslocalizada en Occidente o haya un cambio tecnológico cualitativo sin precedentes en cuanto a fuentes de energía , transporte o comunicacion entre países . Sin tener en cuenta en todo esto habra fuertes  presiones sobre la produccion de alimentos.Por la propia naturaleza de la globalización actual y en lo que se soporta, politica antinatalista y acumulacion de capital sin límites, es improbable. La innovacion se va a centrar en las capas de mayor renta y sus necesidades vitales o de control que cada vez quedaran mas fuera del alcance de los demas.La globalización está dando lugar a una caída de las rentas per capita mundiales para la mayor parte de las capas de población excepto para aquellas que estan acumulando capital ingentemente.

Se esta produciendo el fenómeno que yo doy en llamar "globalizacion de la miseria". La disminución de la tarta puede ser el punto de partida de aplicacion de los supuestos malthusianos y el fin de su paradoja: una lucha por unos recursos cada vez mas escasos y una tarta de riqueza cada vez menor.

domingo, 28 de junio de 2015

Tirar de la cuerda al final la rompe

El comunismo no es la solucion . Creo que el que sabe minimamente o ha vivido la historia del siglo XX lo tiene claro. Sin embargo hay dos problemas: quien no lo ha vivido y no quiere saber nada de historia. Y quien ha hecho posible que hasta el comunismo sea una teoria razonable.
Los culpables estan ahi. Algunos victimas de sus propias caducas y extravagantes ideas. Otros verdugos del capital mas lisonjero y decimononico. Del pensar que ser un oportunista para hacer dinero, en un mundo que permite esto desde un sillon ,legitima para dejar en la cuneta a millones de personas y hacer pensar que es un sistema mas justo que el de la conquista ,elevado por el derecho germanico.
Estas dos cosas estan generando los fenomenos que caracterizan este siglo: pirateria, caida demografica, fascismo religioso y vuelta al localismo medieval.

Quien quiera solucionarlos desde la base y no solo sus consecuencias ya sabe donde atacar.

jueves, 23 de abril de 2015

Conservacion y creatividad

Tener hijos es el mayor sacrificio humano junto con morir por algo o por alguien. Es la preservacion universal frente a la preservacion del individuo y de su unica y egoista voluntad. Es por ello que tener hijos en la epoca del ego compulsivo, como yo llamo a este periodo contemporaneo, es siempre un coste muchas veces impagable, una obligacion que se hace  muchas veces insoportable en esta epoca de mediocres. Es tambien como la  maxima fuerza conservativa , realmente conservadora y anuladora de la creatividad. No hay mayor aversion al riesgo que la de unos padres comprometidos y esa aversion es el fin de la creacion y de la innovacion como fuerza intelectual pero sobre todo de obra. Por ello son siempre padre y madres de las grandes creaciones los jovenes revolucionarios, los genios solitarios , los artistas bohemios o los solteros empedernidos. Antes, en el patriarcado, aun habia hombres maduros con grandes cuotas de creatividad igual que algunas mujeres de la alta burguesia podian llegar a ser grandes pensadoras o escritoras fruto de la delegacion de tareas. Ahora el hombre ha sustituido creacion por ocio en el caso del adinerado o el  soltero y la mujer por el trabajo. Asi la decadencia demografica se ha apoderado de todo. Y poco a poco tambien declinara la creatividad para Occidente. Esto no es un vaticinio...ya ha empezado.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Presente y futuro de la economia

El 2013 fue un año marcado por la depresión económica en España. Una depresión en la que continuábamos y de la que salimos ahora tímidamente con visos de poder volver a caer. La cierta incorporación de un enfermo pero sin clarificarse del todo la mejoría significativa dentro del panorama general de la economía europea y mundial excluyendo a EEUU con una política de estímulos bien diferente a la europea que no deja de ser en cierta manera inyecciones de oxigeno en un cuerpo envejecido.

Aparte de las “modas” planteadas por los bancos de inversión y los analistas, con influencia en las corrientes de capitales internacionales, que ponen a España en la picota de las esperanzas inversoras en un clima de evitar colapsos, de apoyo a las medidas de austeridad del Gobierno y en línea con las recomendaciones de los organismos mundiales y la UE, lo cierto es que las condiciones estructurales de la economía no han cambiado para mejor.

Podemos decir que el Gobierno ha aplicado exitosas medidas tácticas o estéticas de maquillaje de nuestros datos económicos “macro”, a saber, PIB, inflación, deuda pública, solvencia financiera y balanza de pagos, pero penosas o inexistentes medidas estratégicas para modificar el rumbo y velocidad de la nave de nuestra economía.

Este rumbo y velocidad se materializa en la mejora y mantenimiento del bienestar ciudadano y la garantía de su futuro, o lo que es lo mismo, mejoras en el nivel salarial de la población en general, un crecimiento industrial-tecnológico sostenido, del empleo y de la población así como de sus perspectivas a largo plazo.

Por un lado, el agente que supone más de un 40% de peso en la economía, el Estado, ha sido incapaz de adaptar su estructura a las nuevas circunstancias terriblemente adversas, que se prolongan ya más de 5 años, haciendo solo recortes en áreas de gasto corriente con gran impacto en el engranaje social e indirecto en la eficiencia empresarial (como la sanidad, la educación o el I+D) , subiendo los impuestos y todo ello sin apenas ampliar la inversión en infraestructuras (sin buscar la eficiencia y la independencia en la producción de energía, con un déficit tarifario enorme) ni redefinir su costosísima organización territorial y política. El gasto público se ha contenido con dificultad y la reducción no ha posibilitado una reducción importante de la deuda. Estamos en punto muerto, por tanto, en la actuación del principal agente de la economía. Esto no solo sucede en España también en la mayoría de los estados occidentales. Es en España, sin duda, donde este fenómeno ha dado lugar a una crisis más extrema, a causa de la singularidad y coste del Estado autonómico y del sistema político español, que ha resultado un lastre que puede llevar al desmantelamiento final de la Nación.

Por otro, la magnitudes más importantes que reflejan una mejora del nivel de vida, aparte de los servicios públicos, que como hemos visto están en fase de reducción, son el empleo y los niveles salariales, ambos parámetros francamente a la baja y sin visos de recuperación a medio plazo. Estos últimos indicadores están íntimamente relacionados ,en una economía mundial globalizada y abierta comercialmente, con la competitividad o innovación de nuestras empresas en el exterior (solo las que producen y emplean en España) ,la demanda externa o mundial, la demanda interna o doméstica (no importadora o que no consume productos fabricados fuera de España o con pocas aportaciones de valor en el país), la oferta de trabajo, en precio y calidad, así como la facilidad para invertir y conseguir financiación barata.

¿Qué empresas son las que aportan el empleo adicional que puede reducir el paro? Fundamentalmente nos referimos aquí a las PYMES y grandes empresas que ofertan servicios locales competitivos y aquellas que, fabricando y de un cierto tamaño, son ya competitivas sin incentivos para deslocalizar o que por raíces, tradición, “expertise” o margen mantienen o prefieren mantener su fabricación en España (las cuales con las facilidades normativas, acceso tecnológico y liberalización de los mercados cada vez son menos). Las grandes multinacionales, aunque excepcionales aportantes de empleo, normalmente tienen un mercado maduro en su lugar de origen y sus inversiones en el mercado doméstico suelen ser menores, por lo que aunque extraigan rentas del resto del mundo, no suelen pagar impuestos altos sirviéndose de estructuras societarias elusivas fiscalmente y no crean mucho más empleo doméstico que fuera, en mercados emergentes, donde la oferta de trabajo es masiva y barata. Es posible que incluso extraigan rentas de su país de origen y produzcan fuera de él (deslocalización), dejando los rendimientos de la demanda interna fuera del país de origen. Ni que decir tiene que, más aun, eso pasa con multinacionales extranjeras que no fabrican en España.

Ante esta situación tan compleja para la creación de empleo las medidas más fáciles y efectivas de crearlo son aquellas que reducen el coste de la mano de obra lo que permite aparecer “apetecible” a la inversión extranjera y propia. El problema es que esas medidas son “pan para hoy y hambre para mañana”, salvo que quieras competir con países emergentes con Estados inmaduros desde el punto de vista social y costes salariales irrisorios desde el punto de vista occidental hasta el momento. La caída de los salarios produce una rebaja inmediata de la recaudación por impuestos y de la demanda interna. Las economías se empequeñecen, los Estados deben recortarse y se crea la paradoja de que todos los países sin poder tecnológico e industrial, es decir que no sean capaces de ofrecer productos singulares, baratos por tecnología o no reproducibles por otros, para poder progresar tienen que exportar productos e importar capitales, empobreciendo a la gran masa de sus habitantes o no dejándoles abandonar la pobreza, que es lo mismo.

En ese mundo de competencia exportadora de bienes e importadora de capital cada vez serán más los países demandantes de capital y más los ofertantes de bienes y mano de obra, cada vez menor la riqueza y menor el progreso para la mayoría de sus habitantes. La realidad nos muestra esto de manera cruda. Actualmente hay varios motores de la demanda mundial de bienes y servicios pero el principal históricamente es EEUU. El hecho de que EEUU ha incrementado sus niveles de paro, ha disminuido el poder adquisitivo de la clase media y por otro lado ha aumentado significativamente su deuda pública y su déficit exterior es incontestable. Su Estado tiene dificultades para adaptarse al nuevo tamaño de la economía .Los impuestos se cobran de la clase media y trabajadora y la subida de impuestos o reducción de servicios públicos lastra a la mayoría de la población hacia la pobreza. Adicionalmente el resentimiento de la demanda doméstica en una superpotencia como EEUU enfría la economía mundial, cada vez más basada en la deuda y el apalancamiento financiero. Aunque el número de millonarios crezca y el PIB a nivel macro también lo haga la realidad es que un individuo con rentas muy superiores a lo que puede consumir no consume o solo consume lujo, todo en un % marginal para la increíble suma que acumula. La realidad es que invierte pidiendo un rendimiento a su inversión. Esos rendimientos solo se consiguen en regiones emergentes donde la economía es aun inmadura y con el riesgo, eso sí, de perder la inversión.

¿Qué solución se articula entonces para incrementar la demanda mundial y que no haya colapso? El incremento de la demanda doméstica en los países exportadores con balanzas comerciales en superávit, véase China y Alemania, por ejemplo. Sin embargo esto se materializa con dificultad y no de una manera equilibrada. ¿Quién quiere bajarse de lo alto de la ola cuando ha logrado domarla?

Podemos enunciar un principio básico del capital: a mayor acumulación de capital, más demanda del mismo por otros agentes de la economía, mejor rendimiento y más acumulación. Es el círculo virtuoso del capitalismo y que ahora puede destruir su parte bondadosa. Sucedió en las ciudades en la Antigüedad y la Revolución Industrial, sucedió en los países desarrollados organizados y los Imperios modernos y, ahora, fruto de la tecnología y el declive de la idea de nación, sucede en el patrimonio de ciertos individuos que acumulan más capital del que pueden gastar en varios cientos de años incluso miles.

Ante costes de transacción internacionales cada vez más bajos derivados de la globalización, la tecnología y de la estandarización de los acuerdos de libre comercio y libertad de capitales, los movimientos de capital se harán cada vez más rápidos y pronunciados buscando los rendimientos derivados del arbitraje de los Estados y la geografía internacional.

Volvamos a las causas que intervienen en la mejora de los datos de empleo y nivel salarial y estructurémoslo para el caso español:

- Demanda externa: salvo que Alemania arrime el hombro, incrementando decisivamente sus inversiones en el resto de la UE para crear empleo y su demanda interna importando, no se esperan crecimientos a medio plazo fuera de los producidos por una puntual caída de los costes salariales.

- La demanda interna: solo puede incrementarse ante bajadas significativas de impuestos en rentas medias, crecimiento de los salarios medios y las expectativas de los mismos. No se esperan de las primeras y de las segundas aunque no se sabe lo que pueden dar de sí las expectativas. Además, como hemos comentado antes, solo es aprovechable si se puede recoger su tirón sin importar bienes y servicios, es decir, ofreciendo productos de fabricación nacional competitivos y en una amplia gama de sectores.

- Oferta de trabajo: Podemos diferenciar dos momentos,

1. El corto plazo, en la actualidad, la oferta de trabajo es mínimo un 20% superior a la necesaria en España y en ronda un porcentaje parecido en la mayoría de los países desarrollados, aún mayor en el norte de África y con demografías aun vitales que han dado lugar a procesos revolucionarios. La adaptación de la oferta al dinamismo de los mercados, geográficamente y tecnológicamente hablando, derivada de la globalización y la reducción de los salarios derivado del incremento de la masa laboral mundial, es compleja y requiere la destrucción de la forma de vida de millones de personas. Este es uno de los fenómenos más traumáticos de la edad contemporánea Las causas que han dado lugar a este exceso, abaratamiento y obsolescencia efectiva de una parte importante dela fuerza de trabajo, sobre todo en Occidente son fundamentalmente dos:

- El incremento casi del 100% de la oferta de trabajo progresiva en 40 años por la incorporación de la mujer a la vida laboral activa. La II Guerra Mundial, que supuso el acicate para su integración en las labores de esfuerzo bélico y movilización total, dio lugar a pensar en su incorporación permanente como una manera de abaratar y dar disponibilidad de mano de obra en la gran industria en crecimiento. Con el tiempo esto se ha vuelto un arma de doble filo, junto con la educación gratuita y generalizada, para luchar por un puesto estable y una retribución digna en un mercado automatizado, de demanda estable y mano de obra más que abundante. Todo eso sin contar con las consecuencias en la demografía que veremos posteriormente por la incapacidad de articular familias sin perder nivel de vida de manera alarmante.

- La globalización, que fruto de la libertad de movimiento de capitales , comercio y desarrollo de los transportes y la tecnología, por el fin de la Guerra Fría y la decadencia de la idea de Estados Nación, ha impulsado el fenómeno de la deslocalización. La deslocalización permite a una empresa acceder a mano de obra barata en cualquier parte el mundo mejorando sus márgenes y vendiendo en los países con rentas y consumo más alto y sofisticado. Su parte oscura es la explotación local y el incremento del paro en el destino de los bienes que normalmente antes disponían de fábricas en suelo propio para esos productos. Por tanto es la globalización la causante del incremento de base laboral de que disponen las grandes multinacionales e incluso PYMES exportadoras.

2. El largo plazo, y no hablamos de más de dos décadas, la demografía, con crecimiento negativo, ira corrigiendo progresivamente esta situación. Sin embargo, se cierne un problema mucho más grave: no sabemos cómo se ajustará la disminución de la demanda interna agregada derivada del envejecimiento de la población. Está demostrado que a incrementos de edad el consumo de servicios se hace cada vez menor, el llamado ciclo de vida del consumidor. Es cierto que los servicios de asistencia y farmacéuticos deberán ampliarse igual que los relacionados con la vejez en una edad de oro de estos negocios, pero sus precios también deberán ajustarse a un mundo de demanda menguante y rentas más bajas o habrá un problema social en el futuro hacia el 2030 o incluso anterior con la población anciana que requerirá medidas drásticas o supondrá el derrumbamiento de Estados e incluso guerras de “rapiña “con países más dinámicos demográficamente.A todo este panorama ayudará sin duda el reajuste del sistema de reparto en las pensiones en el que actualmente solo se dan soluciones de ampliar la edad laboral en una situación de exceso de oferta de trabajo. Este fenómeno no es nuevo. Roma y las Polis griegas los sufrieron mucho antes que nosotros con los resultados que conocemos. Un ejemplo actual es Alemania. Su demografía hace que pierda población que actualmente intenta compensar con emigrantes que consigue llamar a su mercado de trabajo gracias a su política del “embudo” en la UE y su tradición exportadora e industrial, aun así con subempleo cada vez mayor en los servicios. ¿Cómo lo hará España con una contracción económica de esta envergadura y el nivel de desempleo?

Con este futuro cercano y lejano ¿Qué podemos hacer?

La idea es apretar los dientes y unirse los que pensamos que esta derrota no nos lleva a ningún puerto solo a una tormenta que nos destruirá. Hay que propiciar un cambio.

Un cambio primero en España, después en la UE y posteriormente en Occidente y el mundo.

Este cambio debe empezar por reducir a la clase política y eliminar podridas manzanas de la cesta y que salgan de otro árbol social que no esté enfermo.

Debe también empezar por valorar los recursos de otra manera, con otra contabilidad y otra gestión de los mercados y fundamentalmente dar valor a los más caro , la familia y la comunidad. Y no me refiero aquí a la familia entendida en su estructura tradicional, que podría darme un matiz derecha –izquierda atrasado, sino cualquier forma civilizada de descendencia, en hijos o en hechos por la colectividad, valorar nuestro futuro y pasado como hombres, la permanencia, la herencia que dejamos cuando morimos.

Para ello es necesaria la lucha colectiva y no hablo aquí de izquierdas ni de derechas si no de gestas inspiradas en místicos o soldados cantadas por bardos o que solo reposan ya en los libros de historia . 

No sé si estamos preparados ni disciplinados para pedir algo juntos y lo más importante, si sabemos que hacer y como con el esfuerzo de sacrificarse para conseguirlo.